Tecnología para fortalecer las garantías de la Justicia

Autor@justiciagob

 

La puesta en funcionamiento de la Justicia Digital contribuye a ofrecer un mejor servicio, además de permitir una mayor eficiencia en términos económicos. Pero estas mejoras no deben olvidar un factor clave en la Administración de Justicia: las garantías ofrecidas a los ciudadanos.

Gracias la tecnología, se mejoran muchos aspectos que tienen que ver con las garantías de los procedimientos. En lo referente a la autenticidad de los documentos, el formato electrónico dificulta su alteración. El documento se dota con un estado de “bloqueo” desde el momento en que se firma electrónicamente y queda alojado como documento definitivo en un servidor. En cambio, alterar un documento en papel no requiere herramientas sofisticadas.

Asimismo, la firma electrónica y su normativa permiten evitar suplantaciones, ya que los procesos de emisión de certificados y los procesos de validación de los mismos obligan a quien vaya a firmar a recoger su tarjeta acreditando su identidad. Esta tarjeta incorpora certificados que incluyen el código de identificación personal del titular. Además, hay que introducir una clave secreta para acceder al sistema. De otro lado, la firma en el proceso clásico de papel carece de sistemas que certifiquen que la firma pertenece a quien dice ser y de quien está facultado para firmar.

En cuanto a la integridad de los conjuntos de documentos, la firma electrónica del profesional otorga una garantía de integridad de la totalidad del envío cuando un profesional prepara una demanda y agrupa un conjunto de documentos para remitir por LexNET. En el caso de los conjuntos de documentos en papel, los sistemas de foliado no siempre se aplican desde el principio de la conformación del expediente.

La confidencialidad de los datos judiciales también se ve reforzada con el sistema de Justicia Digital, ya que cualquier sistema informático se caracteriza porque cada operación sobre el mismo “deja rastro” de quién, cuándo, durante cuánto tiempo y qué ha hecho. La tecnología dota de especial protección a procesos como el propio acceso a las bases de datos. Los expedientes en papel suelen estar almacenados en estanterías, por lo que no queda constancia de qué se ha hecho con ellos, quién los ha manejado, a qué hora y durante cuánto tiempo.

Además, el papel puede deteriorarse, estropearse, perderse o quemarse. Sin embargo, el archivado electrónico garantiza la alta durabilidad y preservación de los documentos. Además, el archivo es seguro, ya que existen réplicas en copias de seguridad, protegidas en infraestructuras ignífugas.

Por último, los sistemas informáticos permiten registrar la hora, minuto y segundo en los que se producen los hechos y estos registros no pueden ser alterados por el usuario. El procedimiento en papel obliga a que la consignación de los eventos, como la fecha de un documento, se realice de forma manual. De este modo, no existe ningún mecanismo de control y verificación externo y automático que refrende que ese documento se generó en la fecha indicada.